“Un sobre mí no escrito por mí” os presento a las hadas madrinas de este proyecto, las que sin darse cuenta me dieron el empujón que necesitaba para lanzarme a la piscina.
Alba, Andrea, Carla y Laura son  mis #chicaspurpu y como no, un trocito de ellas tenía que estar presente en este gran proyecto.
Quién mejor que ellas,que han estado ahí siempre que las he necesitado,para describirme y presentarme. No son solo las hadas madrinas de este proyecto, sino de parte de mi vida. Porque pase lo que pase,por muy lejos que estemos siempre estaremos juntas.
 

María, brilla como la purpurina. De un pueblecito costero, amante de las tradiciones, las cosas artesanales y el buen gusto. Comprometida y siempre dispuesta a sorprendernos. Ha estudiado gestión y dirección de empresas y se ha especializado en organización de congresos y eventos. Su pasión por las historias de amor y las bodas la ha llevado a formarse en la cuentischool de bodas de cuento. Su sueño cobra sentido con este pequeño proyecto como wedding planner y coordinadora de todo tipo de eventos, si la eliges no tengas la menor duda de que tu fiesta brillará.

Maria nació hace ya unos ventitantos años en un pequeño pueblo costero y desde que tiene uso de razón que trabaja, a la vez que disfruta, para conservar las tradiciones de su pueblo y familia. Le encanta las cosas hechas a mano, a fuego lento… con mucha dedicación y cariño.
Ha estudiado gestión y dirección de empresas para posteriormente seguir sus estudios en  organización de congresos y eventos.
Así que, después de darle unas cuantas vueltas (tampoco tantas..) sus ganas de dedicarse a ello y aprender le impulsaron hasta la cuentischool de bodas de cuento. Para poder ahora, hacer relidad su sueño como wedding planner y coordinadora de eventos. Naciendo así “Lluvia de purpurina”.
Y es que como ella misma dice… ¡Nunca dejes de brillar!

Érase una vez en un pueblo costero, hace ya unos cuantos años, nació María.
Conforme iba pasando el tiempo María se decantaba por el mundo empresarial por eso estudió gestión y dirección de empresas.
Pero María era una joven con mucha ilusión, ganas, imaginación y con dotes de mando, así que se especializó en organización de congresos y eventos.
Un día leyendo un libro con muchas caras, descubrió la cuentischool de bodas de cuento y así es como empezó el cuento de Lluvia de purpurina, el final aún está por escribir pero seguro que es con final feliz.